EFECTOS MEDICINALES Y/O TERAPÉUTICOS

Los efectos medicinales y/o farmacológicos comprobados del cannabis son variados y diversos, y  dependen  básicamente del contenido y tipo de cannabinoides y terpenos presentes en la planta. Así como de la dosis consumida. Como se explica en otros apartados de la página cada planta es distinta de otra debido a esa misma combinación de compuestos. Por esta razón es necesario señalar que, los efectos de variedades Índicas y Sativas difieren entre sí.

Pero, de forma general y resumida, el uso de cannabis y por tanto la activación de los receptores cannabinoides dará como respuesta los siguientes efectos:

  1. Sensación de euforia, relajación y sedación
  2. Alteraciones de la percepción temporal (sobreestimación del tiempo transcurrido y de la memoria reciente)
  3. Actividad analgésica y antiinflamatoria.
  4. Actividad orexígena (estimulante del apetito) y antiemética (reducción de náuseas y vómitos)
  5. Acciones sobre el tono muscular y la coordinación motora (ataxia, debilidad muscular)
  6. Disminución de la presión intraocular
  7. Hipotermia
  8. Acciones sobre el aparato respiratoria (broncodilatación)
  9. Efectos cardiovasculares (hipotensión y taquicardia)
  10. Efectos neuroendocrínos (disminución en la liberación de distintas hormonas sexuales, e incrementos en la liberación de hormonas relacionadas con la respuesta al estrés)
  11. Efectos inmunomaduladores (inmunoestimulación a dosis bajas e inmunsosupresión a dosis altas)
  12. Efectos antiproliferativos (impide el crecimiento de algunos tumores)

TODO SOBRE THC, CBD, CBN

En la planta Cannabis sativa es posible encontrar más de 70 compuestos denominados cannabinoides, algunos de ellos se encuentran en mayor proporción que otros y por tanto son los que han recibido mayor atención para su estudio, con lo cual se ha podido determinar con evidencia científica contrastable sus propiedades medicinales/terapéuticas/farmacológicas.

THC

El tetrahidrocannabinol o Δ9-THC es entre todos los componentes químicos del cannabis, y en particular entre los cannabinoides, el mejor estudiado y es responsable de muchos, si no de la mayoría, de efectos físicos y psicoativos del cannabis. Es el principal cannabinoide involucrado en producir el «high», «subidón», «volar». Es también el más abundante en la mayoría de las variedades de marihuana que se encuentran en el mercado, pero además tiene múltiples efectos medicinales comprobados.

Es un muy buen estimulante del apetito y reduce las náuseas y vómitos, por estos dos motivos es muy utilizado en pacientes con cáncer en tratamiento con quimioterapia. Además posee propiedades analgésicas moderadas que en sinergia con el CBD potencian su efecto contra el dolor, también es antiinflamatorio. Otros efectos incluyen relajación, alteración de los sentidos visuales, auditivos, y olfativos. También el THC, como otros cannabinoides que contienen un grupo fenol poseen una actividad antioxidante leve suficiente para proteger a las neuronas contra el estrés oxidativo, por tanto es neuroprotector, incluso se ha demostrado que estimula la neurogénesis, es decir la creación de nuevas neuronas. En ensayos también se ha probado su utilidad en mitigar espasmos y temblores. Además está comprobado que posee un fuerte efecto broncodiladador.

El THC es un agonista (es decir, un activador) de los receptores cannabinoides CB1, presentes principalmente en el cerebro por lo que sus mayores efectos son sobre las funciones que desarrolla este órgano. Su efecto es marcadamente cerebral/mental  aumentando las funciones sensoriales como la visión, el oído, la sensibilidad a los colores, también aumenta la excitación sexual de hombres y mujeres, asimismo modifica la percepción espacio/tiempo. Produce un sentimiento de euforia potente, un bienestar mental y afina la mente favoreciendo la curiosidad y la creatividad.

En general, se tiene la convicción de que la intoxicación aguda de cannabis o su uso crónico produce alteraciones de la memoria episódica a corto plazo y de la memoria de trabajo. Además niveles demasiados elevados de THC pueden provocar los siguientes efectos secundarios: desorientación espacio-temporal, taquicardia, nervosidad, ansiedad, paranoia. Por esta razón, las personas con predisposiciones a la esquizofrenia, a la bipolaridad o a la ansiedad deberían evitar consumir variedades de marihuana con niveles elevados de THC. Estos efectos secundarios son, en general, limitados por la presencia de otros cannabinoides como el CBD o el CBN.

CBD

El Cannabidiol es otro de los cannabinoides importantes presentes en la planta Cannabis sativa, ha ganado importancia en los últimos años debido a que no produce efecto psicoactivo y tiene múltiples beneficios medicinales.

El CBD se encuentra en menor proporción que el THC en la mayoría de las variedades disponibles en el mercado, esto debido a que la mayor parte de los cultivadores siempre buscaron obtener mayor contenido del cannabinoide psicoactivo (THC) dejando de lado las variedades que presentaban una mayor concentración de CBD. Pero, con los descubrimientos sobre su efecto medicinal, durante los últimos años muchos cultivadores y bancos de semillas comenzaron a rescatar del olvido estas variedades de cannabis, por lo que ahora es posible encontrar cepas que contienen un ratio de THC/CBD de 1:1, es decir, tienen la misma concentración de THC y CBD.

La propiedad más interesante del CBD es que se comporta como un antagonista del THC, reduciendo el efecto psicoactivo de este, ya que no actúa sobre los receptores cannabinoides presentes en el cerebro (CB1). Por lo que variedades con igual porcentaje de ambos cannabinoides no producirán efectos psicoactivos potentes, pero si efectos medicinales importantes.

Entre los efectos medicinales del CBD el más importante a destacar es la capacidad de inducir la muerte de células cancerígenas sin afectar a las células sanas de nuestro cuerpo, como si lo hace la quimioterapia. Actualmente muchos investigadores se encuentran estudiando el CBD como anticancerígeno y se ha descubierto que es muy efectivo en cáncer de mama, colon y algunos tipo de cáncer de cerebro. Además está muy comprobado que reduce las convulsiones en personas afectadas por epilepsia. También ayuda a controlar los desordenes psicóticos, depresión y ansiedad, además de proporcionar efectos neuroprotectores, en especial a los que acaba de sufrir un accidente cerebrovascular. De la misma manera que el THC, tiene efecto antiinflamatorio, analgésico y ayuda a controlar náuseas y vómitos.

CBN

El cannabinol, podría ser denominado como el tercer cannabinoide más conocido de la marihuana, es psicoactivo al igual que el THC, y contribuye con aproximadamente el 10% de las propiedades psicoactivas de la planta. Cuando el THC y CBN están presentes en niveles altos, el CBN parece reducir  la paranoia y la ansiedad asociada a menudo con el consumo de cannabis. También hace que el usuario se sienta en menos “mal estado” y proporciona un “subidón” más claro, comparado al THC, pero ingerir demasiado  puede llevar a sentirse mareado.

En cuanto a sus propiedades medicinales se ha demostrado que el CBN suprime la función inmunológica celular, además de mostrar algún efecto antiemético (reduce nauseas y vómitos) y anticonvulsivo, aunque las dos últimas propiedades son mucho más débiles que las que se encuentran en el THC y CBD. Sin embargo, se están estudiando diferentes derivados del CBN por sus propiedades farmacológicas, siendo el más conocido de ellos la Nabilona. Se ha demostrado que mejora los síntomas de la fibromialgia, el dolor crónico, la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple, entre muchos otros. También es eficaz contra las enfermedades inflamatorias del intestino, en particular contra la colitis ulcerosa.

Conseguir mayores niveles de CNB en las plantas como cultivador no es difícil y definitivamente debe ser considerado al momento de plantar. Cuando la materia vegetal se expone al aire o la luz UV durante un largo periodo de tiempo, el THC se transforma en CBN, es decir, es un producto de degradación del THC. Esperar un poco más de tiempo cuando se cosechen las plantas producirá entonces cogollos con un mayor contenido de CBN, cuando los tricomas se han vuelto de un color más ámbar en lugar del habitual blanco/claro. También se sabe que las flores o cogollos que están expuestas a más aire durante el proceso de secado/curado tienen niveles más altos de CBN.

El CBN tiene un gran número de beneficios, al igual que el CBD y el THC. La obtención de cogollos con un mayor contenido de CBN es definitivamente una cuestión a tener en cuenta. El cannabis puede ayudar con muchos tipos diferentes de problemas y estos compuestos son los que lo hacen posible. Saber lo que hacen y cómo afectan a la persona cuando se ingiere es muy importante.  El CBN es tan importante como el THC y CBD cuando se trata de cannabis.

FORMAS DE USO

Aquí podrás encontrar las ventajas y desventajas de las distintas formas de uso del cannabis.

Inhalación por combustión: Fumar

Es sin duda el método más utilizado y extendido para consumir cannabis en el mundo occidental, es también una de las maneras más efectivas de ingerir cannabinoides y de experimentar más rápidamente sus efectos, pero también el más tóxico. En el proceso de combustión de la marihuana y el papel que se utiliza para hacer el cigarrillo se liberan muchas sustancias tóxicas y algunas posiblemente cancerígenas como: alquitrán, dióxido de carbono, monóxido de carbono, amoniaco, cianuro de hidrógeno, metiletilnitrosamina (cancerígena) y un largo etc. En efecto, el humo de un cigarrillo de tabaco es muy similar al humo de un cigarrillo de marihuana («porro», «pito»). Por este motivo, y aunque el inhalar presente algunas ventajas respecto a la dosificación, el fumar marihuana no está recomendado en ningún caso (uso medicinal, recreativo, espiritual). Somos conscientes de que es la manera más simple y económica, pero si tienes la posibilidad de por ejemplo adquirir un vaporizador, es más recomendable que fumar. En el caso de usuarios medicinales, queda totalmente descartado el fumar cigarrillos, ya sea de tabaco o marihuana, ya que los compuestos tóxicos no ayudarán en nada a la mejoría del estado de salud del paciente.

El uso de pipas de agua o «bongs» también está muy extendido, pero es necesario aclarar que el proceso de combustión es el mismo que el de un cigarrillo, dado que el filtro que puede suponer el agua, no es completamente efectivo. Más bien podríamos decir que reduce la irritación de las vías aéreas al disminuir la temperatura del humo, pero no que limpia el humo; puede reducir la carga de sustancias tóxicas pero no eliminarlas.

También es necesario recomendar no mezclar en un cigarrillo tabaco y marihuana, debido a que la combustión de ambos, aumenta la absorción de las sustancias tóxicas y su deposición en los pulmones.

Vaporización.

El vaporizar cannabis ha ganado muchos adeptos durante los últimos años y con justa razón. Este método necesita de un vaporizador, fácil de adquirir en cualquier tienda especializada. Lo que hace un vaporizador, es calentar (generalmente por convección) la porción de marihuana que se va a utilizar, sin llegar a quemarla, por lo que no se produce combustión y por tanto no se liberan sustancias tóxicas. Al llegar a cierta temperatura, los cannabinoides se volatilizan y pueden ser inhalados, no sin antes pasar por filtros que mejoran su calidad. El proceso es muy similar en todos los aparatos disponibles en el mercado, sólo debes encontrar el que se ajuste a tus necesidades, de seguro un experto te podrá aconsejar de buena manera.

Las ventajas que presenta la vaporización es que al igual que la combustión, los efectos de los cannabinoides son percibidos casi de inmediato y se puede regular de buena manera la cantidad necesaria para sentir el efecto deseado (relajación, reducción del dolor, etc.), luego de cada inhalación el paciente puede valorar si la dosis ha sido suficiente. El vapor inhalado no es tóxico y se aprovechan al 100% los cannabinoides disponibles en la materia vegetal. Las desventajas, es necesaria una mayor cantidad de marihuana comparado a la fabricación de un cigarrillo y se debe comprar el vaporizador, lo que supone una inversión mayor de dinero. Igualmente, consideramos que es una manera limpia y efectiva de consumir cannabis, sobre todo para pacientes medicinales que necesitan regular sus dosis y disponer de un efecto rápido de los cannabinoides.

Actualmente en el mercado hay disponibles vaporizadores con regulación de temperatura garantizada, lo que permite selccionar rangos de temperatura para vaporizar distintos cannabinoides. Por ejemplo, el THC se vaporiza sobre los 157ºC mientras que el CBD lo hace sobre los 178 a 180º, permitiendo al paciente consumir solo THC o una combinación de ambos, dependiendo de los efectos que se deseen percibir. Si se quiere aprovechar al máximo los distintos componentes de la planta (cannabinoides, terpenos, flavonoides, etc), se deberá vaporizar como máximo a una temperatura de 220ºC, comprobando que no ha  habido combustión del material.

Ingestión

Por ingestión entenderemos tanto el consumo de alimentos preparados con cannabis (galletas, bizcochos, infusiones, etc), así como la administración vía oral de extracciones de cannabinoides y otros componentes de la marihuana. La mayor ventaja que presenta esta vía de administración es que es un consumo limpio, sin sustancias tóxicas de por medio, y que su dosificación es más simple que los otros métodos. El problema que presenta, es que en el caso de la ingesta de alimentos preparados con cannabis los efectos tardan en aparecer entre 30 a 60 minutos después de la toma. Esto debido a que la absorción de los cannabinoides se produce en el tracto digestivo, luego deben pasar al torrente sanguíneo para finalmente llegar a los receptores cannabinoides; produciendo los efectos fisiológicos característicos. Además, estos efectos serán más potentes y duraderos, llegando incluso a durar 6 a 12 horas, dependiendo de la cantidad y concentración de cannabinoides presentes en lo que se haya ingerido. Por estos motivos, sólo sería aconsejable su uso en personas que hayan experimentado anteriormente con marihuana. O bien, que se necesite un efecto duradero en el tiempo, por ejemplo en personas con mucho dolor. 

En el caso de las extracciones, (aceites y tinturas) al ser absorbidas en la mucosa bucal son de más rápida absorción y sus efectos aparecerán entre 15 a 30 minutos después de su ingesta, la duración de estos será entre 2 a 4 horas. Es importante que al ingerir este tipo de extracciones la dosis sea esparcida por la cavidad bucal (encías e interior de las mejillas), asegurando un absorción rápida y efectiva de los cannabinoides. Esta vía también es muy recomendada para pacientes medicinales.

Un punto a tener en cuenta con esta vía de administración, es que la biodisponibilidad de los cannabinoides es muy variable de un individuo a otro, es decir, que la cantidad de cannabinoides presentes en sangre pasado un período desde su administración, varía mucho entre las personas. Por lo que, a pesar de la facilidad de conocer la concentración aproximada de cannabinoides por ml de extracto, la dosis efectiva en cada paciente puede ser muy variable.

Tópico.

La vía de administración tópica, es decir, a través de la piel, es muy útil en patologías como dolores articulares, musculares, dermatitis, prurito, y un largo etc. Como los cannabinoides son liposolubles, se disuelven bien en la grasa y por tanto la absorción a través de la piel es bastante eficiente. Además, luego de una aplicación tópica no se detectan cannabinoides en la sangre, por tanto no puede causar efecto psicoactivo en aquellas personas que utilicen cannabinoides de esta manera

Por estos motivos la utilización de cannabis por vía tópica, es recomendable para aquellas personas que quieran tratar problemas en las articulaciones, músculos y piel, y que no han tenido contacto previo con el cannabis, por lo cual los efectos psicoactivos y secundarios de la marihuana pudiesen ser molestos o no tolerables.

DOSIFICACIÓN

El cannabis tiene muchas variables que no encajan con el modelo médico establecido para la prescripción de medicamentos. La farmacología compleja de los cannabinoides, diferencias genéticas en la estructura y función de los receptores cannabinoides, así como las diferencias genéticas en el metabolismo de los cannabinoides, la exposición y experiencia previa con cannabis/cannabinoides, la tolerancia farmacológica a los cannabinoides, los cambios en la distribución/densidad de los receptores cannabinoides y/o en la función de estos como consecuencia de un trastorno médico, la potencia variable de la planta del cannabis, y los diferentes regímenes de dosificación y vías de administración utilizadas en los estudios de investigación contribuyen a la dificultad de establecer dosis precisas o una dosificación uniforme para la utilización de cannabis (y/o cannabinoides) como medicamento.
A pesar que no se han podido establecer dosis precisas, sí se han publicado algunas pautas de dosificación aproximada para la utilización de cannabis fumado o vaporizado. Además de estas posibilidades, el cannabis puede ser consumido en productos comestibles o bebido como infusión. Sin embargo, la absorción de estos productos por la vía oral es lenta y errática, la aparición de efectos se retrasa y su duración es mucho más larga en comparación con la inhalación (fumar o vaporizar). Por lo tanto, las dosis de los productos administrados por esta vía (ingestión oral) están aún menos establecidas. Otras formas de preparación descritas en la literatura informal incluyen mantequillas a base de cannabis, aceites (extracciones), compresas, cremas, pomadas y tinturas, pero nuevamente, no existe información científica formal sobre su dosificación y mucha de la información es de naturaleza anecdótica.
La dosificación sigue siendo altamente individualizada y depende en gran medida de una valoración de quien la utilice y del experto que «idealmente» debe hacer el seguimiento del paciente y de su uso. Se advierte a los pacientes que no tienen experiencia previa con el cannabis y que se inician con la terapia de cannabis por primera vez, comenzar con dosis muy bajas e interrumpir el tratamiento si se producen efectos secundarios inaceptables o indeseables. El consumo de cannabis fumado/inhalado u oral, deberá hacerse lentamente, esperando entre bocanadas durante unos minutos y en el caso de productos comestibles (por ejemplo, galletas, brownies, etc) esperar 30-60 minutos (como mínimo) entre bocados para medir para la fuerza de los efectos y evitar una posible sobredosis (efectos secundarios psicoactivos muy fuertes que se tornan molestos). En el caso de tinturas, extracciones, aceites, es recomendable comenzar con una gota, esperar un mínimo de 30 minutos valorar el efecto y aumentar una dosis más si es necesario.
Varios estudios publicados en la literatura revisada por expertos han sugerido que la mayoría de las personas que utilizan cannabis fumado o ingerido por vía oral con fines médicos reportó el uso de entre 10 a 20 gramos de cannabis por semana o aproximadamente 1-3 gramos de cannabis por día (sin estar establecida la potencia de las plantas utilizadas).
Es necesario recordar que fumar es la administración de cannabis menos adecuada para usuarios medicinales debido a los productos tóxicos derivados de la combustión que se inhalan en el proceso.

* Toda la información sobre la dosificación ha sido extraída desde: Abramovici, H., Chief, H. O., Bureau, R., Room, L. I., Block, O., Manitoba, C… & Olivetti, C. Information for Health Care Professionals. Página 24. Informe elaborado por el Departamento de Salud del Gobierno de Canadá para los profesionales de la salud que trabajan con usuarios de cannabis medicinal.

PREPARACIÓN DE EXTRACTOS DE CANNABIS ACEITES Y TINTURAS

En internet es posible encontrar diversas formas de hacer extractos de cannabis con fines medicinales. Estos tienen diversos nombres dependiendo del disolvente utilizado, podemos encontrar recetas para preparación de tinturas, aceites, licores, etc. Si bien los nombres difieren todas tienen en común que son un concentrado de cannabinoides y se pueden dosificar en gotas.

Los aceites de cannabis son las extracciones más populares seguramente debido a Rick Simpson, quien señala se curó un cáncer a la piel y otras enfermedades con este tipo de extracción. La receta se encuentra fácilmente en internet, pero, personalmente desaconsejo su preparación por dos motivos, el primero es que el método utiliza como disolvente Nafta, un derivado de petróleo que deja residuos posiblemente tóxicos en el aceite final muy difíciles de eliminar y que por tanto serán ingeridos, según Rick las propiedades del aceite son tan potentes que superan los posibles daños de estos residuos, yo prefiero asegurar que no se está administrando ningún tóxico. El segundo motivo es que trabajar con estos disolventes hace el proceso peligroso debido a que los vapores desprendidos son altamente inflamables, por tanto se debe realizar con mucha precaución, en un sitio ventilado y lejos de cualquier fuente de fuego. Bajo el mismo método también está la posibilidad de hacer la extracción con alcohol puro, pero este es caro y difícil de adquirir. Además también desprende vapores inflamables que hacen el proceso peligroso.

Según un estudio publicado en 2013 [1] el aceite de oliva sería uno de los mejores disolventes para realizar el aceite de marihuana con objetivo medicinal; totalmente despojado de toxicidad y muy eficaz tanto para la extracción de cannabinoides como de terpenos. Ya que, al ser una sustancia no volátil, evita que los terpenos se evaporen como si sucede con otros disolventes, como nafta o etanol.

Para realizar una extracción con aceite de oliva, es suficiente calentar una mezcla de 10 g de cogollos/flores trituradas, sumergidos en 100 ml de aceite de oliva a baño maría (a una temperatura inferior a 100°C, es indispensable controlar la temperatura en todo momento) durante 90 minutos. Luego, se debe retirar la mezcla del baño maría y calentarla a fuego bajo a aproximadamente 120°C (verificando con un termómetro) durante 30 minutos, para proceder a la descarboxilación de los cannabinoides. Dejar enfriar y filtrar con una tela limpia, filtros de café o una cafetera de presión por ejemplo. Luego, poner el aceite en envases de vidrio oscuro para una mejor conservación. En este tipo de procedimiento, mediante la aplicación de calor nos aseguramos que la mayor parte de los cannabinoides están en su forma activa (ver sección cannabinoides-fitocannabinoides) y que por tanto los efectos medicinales serán efectivos.

La extracción en aceite de oliva posee numerosas ventajas comparando con los otros solventes, es fácil de hacer, sin ningún riesgo y conserva buena parte de cannabinoides y terpenos. Pero, posee únicamente un inconveniente, como no se evapora, no será posible proceder a una reducción de la extracción para concentrarla como si es posible hacer con el nafta y con el alcohol. Y, por tanto, habrá que consumir una mayor cantidad para tener los efectos deseados.

Existe también una forma más simple aún y que sería sumergir cogollos triturados en aceite en un bote de vidrio, cerrar y dejar macerar por espacio de 1 a 2 meses en un sitio oscuro, ir agitando el bote ojalá diariamente. Pasado este periodo filtrar y poner el aceite en envases de vidrio oscuro con gotero para su mejor conservación (es imprescindible que la conservación del aceite sea en oscuridad, ya que la luz degrada el THC). El inconveniente o ventaja de este proceso es que al no aplicar calor, no es posible asegurar que todos los cannabinoides están en su forma activa, lo más probable es que haya una mezcla de formas activas e inactivas, y por esta misma razón el efecto de este aceite será más suave.

Antiguas tinturas y extractos de Cannabis vendidos en farmacias.

Las tinturas de cannabis eran muy utilizadas como medicamento en el siglo XIX. Dicen que hasta la Reina Victoria la tomaba para aliviar los dolores menstruales. Las tinturas se realizan con alcohol como disolvente, se puede utilizar alcohol de 40% (vodka, agua ardiente, etc) o un alcohol de vino 96% siempre de uso alimentario (el alcohol que se encuentra en las farmacias no sirve ya que tiene aditivos que lo hacen tóxico para el consumo). Para hacer la tintura debemos poner en un bote de cristal flores, rellenar con alcohol y cerrar, conservar en un lugar oscuro dejando macerar durante 30–40 días, removiendo cada día o lo que sea posible (que no pase de los 4 días sin remover), pasados este periodo, filtrar y guardar bajo las mismas condiciones que se mencionaron anteriormente. En el caso de hacerlo con el alcohol de 96 % se pueden utilizar 30 gr de cogollos triturados en 300 ml de alcohol. También antes de envasar se sebe dejar evaporar algo el alcohol para reducir la concentración alcohólica (esto se debe hacer en un sitio ventilado ya que los vapores de alcohol son inflamables). Mientras más se deje evaporar, la tintura será más potente ya que los cannabinoides quedaran más concentrados y se utilizarían menos gotas. Cuando el volumen de la tintura se haya reducida a la mitad ya puede ser utilizado. Si el alcohol se deja evaporar por completo al final quedará un aceite puro concentrado. Por otro lado, si el proceso se realiza con alcohol de 40% no es necesario evaporar y puede ser utilizado inmediatamente. En este caso tampoco es posible asegurar que todos los cannabinoides están en su forma activa.

Todas las extracciones mencionadas anteriormente también pueden ser utilizadas como tratamiento tópico.

Recordar que la concentración y por tanto el efecto de las extracciones dependen de la variedad de cannabis utilizada y del método de preparación utilizado. Y que, tanto la temperatura como la luz afectarán la calidad de las extracciones.

*Aviso: Asesoría Medicannabica no se hace responsable por la fabricación y uso de estas extracciones.

EFECTOS SECUNDARIOS

Normalmente el cannabis y el THC son bien tolerados, y no se conoce ninguna muerte atribuida directamente a su consumo. La dosis letal media en ratas es de 800 a 1.900 mg. (dependiendo de la raza) por kilo de peso por vía oral. Dosis imposibles para uso en humanos.

Todos los posibles efectos secundarios son dosis dependiente. Cuando se usa de forma terapéutica, debe comenzarse con dosis bajas e ir incrementándolas lentamente hasta determinarse la dosis individual sin que aparezcan estos efectos indeseados.

Efectos secundarios agudos

Los efectos secundarios físicos más frecuentes son: sedación, euforia («high»,»volar»,»colocón»), disminución de la memoria de corto plazo, alteración de la percepción del tiempo, aumento en la percepción sensorial, risa. A veces también, puede producir disforia, ansiedad, temor, desconfianza, pánico, sentimiento de pérdida de control, depresión y alucinaciones. En el caso de que estos síntomas sean intensos, debe apartarse al usuario a un lugar donde se encuentre cómodo y tranquilizarlo hasta que pasen los efectos. Las funciones cognitivas y sicomotrices se ven atenuadas y se puede llegar a observar una discreta disminución de la capacidad psicomotriz hasta pasadas 24 horas de la administración de THC.

Otros efectos secundarios frecuentes descritos son resequedad de boca, alteración en los movimientos, relajación muscular, verborrea, taquicardia y en posición vertical hipotensión ortostática (baja de presión arterial que puede causar un desmayo) y ocasionalmente lipotimia (desvanecimiento), en este caso el paciente debe ser acostado, ya que en posición horizontal se detecta un leve aumento de la presión arterial. Otros efectos secundarios más raros son náuseas y dolores de cabeza.

El consumo de marihuana disminuye la capacidad para crear recuerdos nuevos y para desviar la atención de una cosa a otra. El THC también entorpece la coordinación y el equilibrio y el tiempo de reacción. Por lo tanto, se ve afectada la capacidad de realizar tareas complicadas, aprender (conservando recuerdos en la memoria) y de conducir un vehículo.

Todos los efectos secundarios detectados son  dependiente de la dosis administrada y generalmente desaparecen en horas (ocasionalmente pueden tardar hasta 1-3 días) sin tratamiento específico.

Efectos secundarios en una terapia a largo plazo

Se ha descrito desarrollo de tolerancia para muchos de sus efectos, entre ellos los psíquicos, los problemas psicomotrices, el efecto sobre el corazón y la circulación, sobre el sistema hormonal, la presión intraocular y el efecto anti-emético (disminución de náuseas y vómitos). Tolerancia significa que los efectos decrecen con el tiempo durante el uso del cannabis y puede aparecer tras un consumo repetido en el transcurso de varias semanas, a distintas dosis y según para los distintos efectos.

El cannabis posee potencial de adicción, la dependencia no debería ser un problema relevante en el caso de ser usado como medicamento, no debería de darse síndrome de abstinencia. No se ha descrito dicho síndrome en pacientes que han sido tratados con THC durante mucho tiempo pero sí en su uso recreativo, consistente en síntomas psíquicos (ansiedad, irritabilidad, insomnio) y físicos (salivación, diarrea).

También se ha descrito que el consumo de cannabis puede agravar el curso de una psicosis y en personas predispuestas puede también acelerar o desencadenar la instauración de un cuadro psicótico. Las reacciones psicóticas a corto plazo dadas por concentraciones altas de THC son distintas a los trastornos de mayor duración, parecidos a la esquizofrenia, que han sido asociados con el uso de cannabis en personas susceptibles. Afortunadamente, algunas investigaciones señalan que el cannabidiol (CBD) puede en algunos casos disminuir este tipo de reacciones.

Los cannabinoides pueden ejercer complejos efectos sobre las hormonas sexuales masculinas y femeninas, que no tienen relevancia a dosis bajas empleadas como medicamento. Se han descrito ciclos anovulatorios ocasionales y deterioro de la producción de espermatozoides. En estudio en animales con altas dosis de THC se ha producido una importante supresión de distintos mecanismos del sistema inmune, mientras que a bajas dosis puede producir tanto un efecto inmunosupresor como inmunoestimulador. El cannabis no acelera el curso del VIH/SIDA, aunque la administración crónica de THC puede ser perjudicial en otras situaciones de inmunodepresión individual.

La comprensión de los efectos a largo plazo de la marihuana en el cerebro es limitada. Los resultados de las investigaciones sobre cómo el consumo crónico del cannabis afecta la estructura del cerebro, por ejemplo, han sido inconsistentes. Puede ser que los efectos sean demasiado sutiles para que sean detectados de manera confiable usando las técnicas actuales. Un problema similar se plantea en los estudios sobre los efectos del consumo crónico de marihuana sobre la función cerebral. Aunque los estudios de imágenes (resonancia magnética funcional) muestran algunas alteraciones consistentes en los usuarios crónicos, la relación de estos cambios con el funcionamiento cognitivo es poco clara.

Una pregunta constante en este campo es si las personas que dejan de fumar marihuana, incluso después de haberla consumido en grandes cantidades a largo plazo, pueden recuperar algunas de sus habilidades cognitivas. Un estudio reporta que en los consumidores establecidos de marihuana a largo plazo, la capacidad para recordar las palabras de una lista se vio afectada hasta una semana después de haber dejado de usar la droga, pero volvió a la normalidad después de cuatro semanas. Sin embargo, otro estudio encontró que los efectos de la marihuana sobre el cerebro pueden acumularse y con el tiempo pueden deteriorar las habilidades críticas de la vida. Estos efectos pueden ser aún peores en pacientes con otros trastornos mentales o como resultado del proceso normal de envejecimiento.

  • Asociación Internacional por el Cannabis como medicamento org
  • National Institute on Droug Abuse gov

PRECAUCIONES EN EL USO DE CANNABIS.

QUIEN NO DEBE UTILIZARLO

Actualmente, no existen guías clínicas con respecto al control de pacientes que están usando cannabis con fines terapéuticos. Por tanto es imprescindible que quien desee utilizar cannabis conozca las precauciones de quienes no pueden ni deben usarlo.

La relación riesgo/beneficio del uso de cannabis debe ser evaluada cuidadosamente en personas con las siguientes condiciones médicas, debido a la variación individual en la respuesta y la tolerancia a sus efectos, así como la dificultad en la dosificación.

  • El cannabis no debe ser utilizado por persona menores de 18 años, sólo de manera excepcional en aquellos menores en que la patología es severa y pueden esperarse buenos resultados del uso de cannabis, como por ejemplo en casos de epilepsia o cáncer severo. Tampoco debe ser utilizado por personas que tienen una historia de hipersensibilidad a cualquier tipo de cannabinoides o a fumar. Los efectos adversos del consumo de cannabis sobre la salud mental son mayores durante el desarrollo, sobre todo en la adolescencia, que en la edad adulta [1-3]. Por tanto el uso recreativo de cannabis no es recomendable (en ningún caso) en adolescentes y jóvenes que aún están en desarrollo, ya que los riesgos de posibles efectos adversos en el desarrollo normal del cerebro son mayores que cualquier beneficio posible.
  • El cannabis no debe utilizarse en pacientes con enfermedad cardio-pulmonargrave debido a la hipotensión ocasional, posible hipertensión, síncope o taquicardia [4-6].
  • El cannabis fumado no está recomendado en pacientes con insuficiencia respiratoria, como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) [7].
  • El cannabis no debe utilizarse en pacientes con enfermedad renal o del hígadoA los pacientes con hepatitis C crónica en curso se les recomienda encarecidamente abstenerse del consumo diario de cannabis,ya que se ha demostrado ser un predictor de severidad de esteatosis hepática en estos individuos [8,9].
  • El cannabis no debe utilizarse en pacientes con una historia personal de trastornos psiquiátricos(especialmente la esquizofrenia), o con antecedentes familiares de esquizofrenia.
  • El cannabis se debe utilizar con precaución en pacientes con antecedentes de abuso de sustancias, incluido el abuso de alcohol, debido a que tales individuos pueden ser más propensos a abusar del cannabis, que a su vez, es una sustancia frecuentemente abusada [10-12].
  • Los pacientes con manía o depresión y que usan cannabis o cannabinoides deben estar bajo supervisión psiquiátricacompleta [13-15].
  • El cannabis se debe utilizar con precaución en pacientes que reciben tratamiento concomitante con hipnóticos sedantes u otras drogas psicoactivasdebido a la posibilidad de efectos aditivos o sinérgicos depresores del SNC (sistema nervioso central) o efectos psicoactivos [16-18]. El cannabis también puede exacerbar los efectos depresores del alcohol en el SNC  y aumentar la incidencia de efectos adversos. Las personas deben estar advertidas de los efectos negativos del cannabis/cannabinoides sobre la memoria y en el caso de pacientes con uso medicinal deben informar a su médico cualquier cambio mental o de comportamiento que se produzca después de usar cannabis [19,20].
  • El cannabis no se recomienda en mujeres en edad fértil, así como aquellas que planean un embarazo, que están embarazadas o mujeres en periodo de lactancia.

* Toda esta información ha sido extraída y traducida desde: Abramovici, H., Chief, H. O., Bureau, R., Room, L. I., Block, O., Manitoba, C., … & Olivetti, C. Information for Health Care Professionals. Informe elaborado por el Departamento de Salud del Gobierno de Canadá para los profesionales de la salud que trabajan con usuarios de cannabis medicinal.

Dosificación:

En el caso de fumar/vaporizar cannabis, la dosis requerida para lograr los efectos terapéuticos y evitar efectos adversos es difícil de estimar y se ve afectada por el origen del material vegetal, su procesamiento, y por las diferentes técnicas de los fumadores. Estas técnicas incluyen la  profundidad de inhalación, duración de la retención de la respiración y el número y frecuencia de inhalaciones, así como la cantidad de cigarrillo que es fumado o la cantidad de material vegetal que se vaporiza. Fumar o vaporizar deben proceder lentamente y con cuidado, de manera gradual y deben cesar si la persona comienza a experimentar los siguientes efectos: desorientación, vértigo, ataxia (descoordinación en el movimiento), agitación, ansiedad, taquicardia e hipotensión ortostática, depresión, alucinaciones, o psicosis. Tampoco existe información suficiente en relación con la administración oral, pero el paciente debe ser consciente de que los efectos tras la administración oral sólo comienzan a sentirse 30 minutos a 1 hora o más después de la ingestión, y que el consumo de productos a base de cannabis (por ejemplo, galletas, productos horneados, etc) deben proceder lentamente, y que los comestibles se deben consumir en pequeñas cantidades a la vez, con el fin de medir los efectos y evitar una sobredosis.

Psicosis:

Cualquier persona que experimente una reacción psicótica aguda de cannabis o cannabinoides rápidamente debe dejar de tomar el medicamento y buscar atención médica inmediata. Una reacción psicótica se define como una pérdida de contacto con la realidad que se caracteriza por uno o más de los siguientes episodios: cambios en los patrones de pensamiento (dificultad para concentrarse, pérdida de memoria y/o pensamientos desconectados), delirios (falsas creencias no ancladas a la realidad), alucinaciones (ver, oír, gustar, oler o sentir algo que no existe en la realidad), cambios en el estado de ánimo (intensos estallidos de emoción, o ausencia  de emociones), comportamiento muy desorganizado o palabras y pensamientos de muerte y suicidio [7].

Riesgos laborales:

Los pacientes que utilizan cannabis deben ser advertidos de no conducir o realizar tareas peligrosas, como manejar maquinaria pesada, porque el deterioro de la agudeza mental y la coordinación física como resultado del uso de cannabis o cannabinoides puede disminuir su capacidad para realizar estas tareas [8]. Dependiendo de la dosis, el deterioro puede durar más de 24 horas después del último uso, debido a la larga vida media de Δ9-THC. Por otra parte, el deterioro puede exacerbarse con el consumo de otros depresores del SNC (por ejemplo, benzodiacepinas, barbitúricos, opiáceos, antihistamínicos, relajantes musculares, o alcohol).

Embarazo:

Estudios preclínicos sugieren que el tono endocannabinoide desempeña un papel crítico en la fertilización, el transporte del oviducto, la implantación y el desarrollo del feto/placentario [9]. Un estudio clínico piloto sugiere que niveles circulantes altos de anandamida se asociaron con una mayor incidencia de aborto involuntario [10]. Por lo tanto, hay un riesgo de que la exposición materna al cannabis o cannabinoides podría potencialmente afectar negativamente la concepción y/o el mantenimiento del embarazo. Además, el uso de cannabis durante el embarazo se debe evitar, ya que hay cierta evidencia (aunque no es concluyente) de problemas de desarrollo a largo plazo en los niños expuestos al cannabis en el útero [11,12]. Los hombres, especialmente aquellos en el límite de la infertilidad y que tienen la intención de formar una familia, es desaconsejable el uso de cannabis ya que la exposición al cannabis o THC podría reducir las tasas de éxito de embarazos deseados.

Lactancia:

Los cannabinoides se excretan en la leche humana y pueden ser absorbidos por el bebé lactante [13,14]. Debido a los riesgos potenciales para el niño, las madres lactantes no deben consumir cannabis.

* Toda esta información ha sido extraída y traducida desde: Abramovici, H., Chief, H. O., Bureau, R., Room, L. I., Block, O., Manitoba, C., … & Olivetti, C. Information for Health Care Professionals. Informe elaborado por el Departamento de Salud del Gobierno de Canadá para los profesionales de la salud que trabajan con usuarios de cannabis medicinal.

Referencias

    1. Vandrey, R., & Haney, M. (2009). Pharmacotherapy for Cannabis Dependence.CNS drugs23(7), 543-553.
    2. Lichtman, A. H., & Martin, B. R. (2005). Cannabinoid tolerance and dependence. In Cannabinoids(pp. 691-717). Springer Berlin Heidelberg.
    3. Budney, A. J., & Hughes, J. R. (2006). The cannabis withdrawal syndrome.Current Opinion in Psychiatry19(3), 233-238.
    4. Johns, A. (2001). Psychiatric effects of cannabisThe British Journal of Psychiatry178(2), 116-122.
    5. Solowij, N., Stephens, R. S., Roffman, R. A., Babor, T., Kadden, R., Miller, M., … & Vendetti, J. (2002). Cognitive functioning of long-term heavy cannabis users seeking treatmentJama287(9), 1123-1131.
    6. Ramaekers, J. G., Kauert, G., van Ruitenbeek, P., Theunissen, E. L., Schneider, E., & Moeller, M. R. (2006). High-potency marijuana impairs executive function and inhibitory motor controlNeuropsychopharmacology,31(10), 2296-2303.
    7. American Psychological Association. (2000). Diagnostic and statistical manual of mental disorders-IV-TRWashington, DC: American Psychological Association.
    8. Williamson, E. M., & Evans, F. J. (2000). Cannabinoids in clinical practiceDrugs60(6), 1303-1314.
    9. Battista, N., Pasquariello, N., Di Tommaso, M., & Maccarrone, M. (2008). Interplay between endocannabinoids, steroids and cytokines in the control of human reproductionJournal of neuroendocrinology20(s1), 82-89.
    10. Habayeb, O. M., Taylor, A. H., Finney, M., Evans, M. D., & Konje, J. C. (2008). Plasma anandamide concentration and pregnancy outcome in women with threatened miscarriageJAMA: The Journal of the American Medical Association299(10), 1135-1136.
    11. Fried, P. A. (2002). Conceptual issues in behavioral teratology and their application in determining long‐term sequelae of prenatal marihuana exposureJournal of Child Psychology and Psychiatry43(1), 81-102.
    12. Richardson, G. A., Ryan, C., Willford, J., Day, N. L., & Goldschmidt, L. (2002). Prenatal alcohol and marijuana exposure: effects on neuropsychological outcomes at 10 yearsNeurotoxicology and teratology24(3), 309-320.
    13. Perez-Reyes, M., & Wall, M. E. (1982). Presence of delta9-tetrahydrocannabinol in human milkThe New England journal of medicine,307(13), 819.
    14. Garry, A., Rigourd, V., Amirouche, A., Fauroux, V., Aubry, S., & Serreau, R. (2009). Cannabis and breastfeedingJournal of toxicology2009.

 

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